Valentina 0.3



[...] No deja de entorpecer el camino para terminar de llegar a conectar con Luís, como siempre he imaginado conectar con alguien, alguien con quien yo creía haber conectado cuando conocí a Pierre pero que desde luego me equivoqué. Alguien quizás como con Tom cuando pasamos horas sin mirar el reloj y nos importa un pimiento el resto del mundo solo nosotros y nuestras desvariaciones, alguien así pero alguien también a su vez con quien no sienta un amor como el de un hermano como ocurre con él,demasiados años creciendo juntos, podria decir al detalle sus defectos y virtudes sin un apiz de error, alguien con quien pueda complementar esas dos sensaciones en uno, 'magia Valentina tu lo que quieres es magia pura', me dice siempre Tom. Y si, seguramente no le falte razón, pero, que le vamos hacer; soy muy soñadora y los soñadores somos felices si vivimos cien años de sueño y uno de realidad y hasta que llegas a esa realidad, los sueños no dejan de ser sueños para el resto y un peso pesado para ti al que alcanzar. 


Llego tarde, es Sábado y mamá necesita a alguien más que papá en la Tetería, corro a toda prisa por la avenida con las tostadas casi en la boca haun que ha preparado Luís esta mañana para desayunar y no puedo dejar de ver en mi mente ese maldito azul cielo. Oigo el claxon de un coche reparo en mirar hacia mi derecha cuando veo a un Taxista enfadado mirándome con cara de pocos amigos porque he cruzado sin mirar, me disculpo y sigo sumergida en mi sueño. La esquina de la calle bella mar, la cafetería, mi croissant y sus ojos. 
Llego por fin a la Tetería sin detenerme en ningún otro lugar por el camino. Cuando entro y mamá me mira con el entrecejo fruncido: 

-¡Valentina, es la segunda vez en dos días que llegas tarde!”. 

"Que tu madre sea tu propia jefa, a veces es una suerte, otras una gran desventaja, conoze todos tus pasos, si mientes ya estas atrapada..." 

-Si lo sé... y lo siento. Ando con exámenes, ¡ya te lo dije! y me paso las noches en vela. 

-Puedo contratar a alguien mientras estés de exámenes hija, ya lo sabes. 
-No mamá, ¡sabes que no!, ¡tengo que ganar mi dinero por mi misma, o al menos eso es lo que me enseñasteis papá y tu! ¿Ahora no pretenderás cambiar mi educación verdad?. 

Me acerco y le doy un buen beso, de esos que todo lo hacen pasar, y así, el resto de día ya se le ha olvidado todo. 

A media mañana recibo un mensaje en mi teléfono:

“-Valentina, recuerda que hemos quedado para cenar, es noche de chicas. Besos Lola" 

¡Lola! La había olvidado por completo. Noche de chicas, maldita sea y yo sin mucho tiempo por delante para arreglarme, y Luís debe seguir en casa [...]





Lachicadelboligrafo 

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